Pan de centeno y trigo integral

Jueves, 06 Diciembre 2012 20:20

 

Hay veces que una expresión no resulta demasiado precisa y concreta. En ocasiones porque la palabra es vaga y difusa, pero en otras es porque la palabra posee tantísimo significado que nos abruma, nos avasalla y nos sobrecoge. Esto pasa cuando nos hablan de "pan de centeno"... porque detrás de esta expresión se encuentra todo un mundo inmenso de panes increíbles, tremendamente variados y además todos ellos muy diferentes del pan de trigo al que por lo general estamos acostumbrados hoy en día (si eres alemán, ignora todo esto). El centeno, un cereal que se da muy bien en zonas donde el trigo empieza a flaquear, ha alimentado a la mayor parte de Europa durante milenios y, además de llenar incontables barrigas (y embriagar las mentes a través de los productos alcohólicos de su fermentación) ha ayudado a forjar la civilización en que vivimos. Por eso, vamos a hacer un pan de centeno con respeto reverencial a este delicioso cereal. Tierno, jugoso, sabroso y aromático: ¡un pan lleno del gusto de la tierra misma!

Pan de espelta integral

Domingo, 17 Noviembre 2013 17:00

¡Comed espelta! Si atendemos al marketing, la espelta es la pera limonera. Una búsqueda en esa misteriosa página que encuentra otras páginas revela la verdad: si comes espelta lo flipas. "Un cereal antiguo con grandes propiedades"; "ha demostrado ser superior al trigo actual"; Revistas de nutrición de las buenas la definen como "el mejor alimento", así, a capón. Todas las papillas de HeroBaby llevan ahora espelta y eso, queridos amigos, es sin asomo de duda, con una certeza absoluta, señal cuasi-divina de que la espelta tiene el potencial de transformarte a tu bebé, a ti y a tus intestinos en un ser superior. O igual esto es una pequeña exageración; tal vez la ingesta de espelta no produzca el superhombre deseado, pero ¡qué ricos panes puedes hacer con ella! Los panes hechos con harinas de espelta de la mejor categoría tienen algo especial, una suavidad de aroma y gusto, una sedosidad en la textura y un rollo casi aristocrático que los hace maravillosos. Y, sin exagerar, lo cierto es que sientan fenomenal. Así que mantenemos el consejo del comienzo de este párrafo: ¡comed espelta! Y es que, queridos panarras, la verdad verdadera es la siguiente: ¡la espelta da la felicidad!