"Se puede ofrecer un producto excelente sin que resulte más caro que el industrial.
¡La carne está cruda! ¡La carne está pasada! El vino tiene un ligero gusto a corcho… ¡La sopa sabe a agrio!
Quejarnos es casi un deporte olímpico, admitámoslo, y más en un restaurante. Reclamamos por todo y de todo, teniendo razón en gran parte de las ocasiones. Pero siempre hay un ingrediente que se escapa de nuestras críticas: El pan. Rectifico, el MAL pan.
Recorriendo nuestros pueblos y ciudades, encontramos algunos casos, demasiados en mi opinión, de restaurantes que consideran el pan como un aparte en la comida, sin prestarle demasiada atención, tratándolo como un complemento poco glamouroso y casi prescindible del resto del manjar.
Esta problemática ‘panarra’ no entiende de niveles ni de estatus, pues puede ocurrir tanto en locales de menú a 9€, como en otros de alto standing, vanguardistas, o que pregonan por todo lo alto su cultura del SLOW FOOD..."
Ver artículo original (fuente: www.7canibales.com)
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