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Croissants

Escrito por  Domingo, 30 Diciembre 2012 20:00
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Cada vez que das un swing con tu palo de golf, pisas el acelerador de tu Ferrari o disfrutas de un refrigerio a bordo de tu jet privado a 40.000 pies de altitud, piensa que eres un auténtico pardillo. En efecto, en todas estas situaciones estás disfrutando de las ventajas de lo que se conoce como materiales compuestos o, más castizamente, la fibra de carbono. Esta maravilla tecnológica consiste en capas y capas de distintos materiales que juntos trabajan para proporcionar unas propiedades mecánicas que previamente se han determinado. Pues bien: eres un pardillo. Porque por una fracción infinitesimal del precio de tu Gulfstream V cualquier proletario como los que leemos esta página puede disfrutar de sus propios materiales compuestos, que además son infinitamente más apetitosos y satisfacen el alma además de tus necesidades de magnate. Y el rey de los materiales compuestos es sin duda el croissant, el jet privado de la panadería, el superdeportivo de mantequilla, la élite de la bollería: capas y capas de suave y crujiente delicia trabajando juntas para proporcionarte el máximo beneficio espiritual porque, digan lo que digan, cuando un croissant perfecto entra en tus fauces, no hay lugar para otra cosa que no sea una sublime felicidad. Puede que aún no lo sepas, pero el mejor croissant del mundo se lo hace un buen panarra en su casa, y ni de coña conseguirás cambiarlo por ese yate tuyo de plastiquete ¡Lo siento mucho millonetis!

 

La masa de los croissants encierra un secreto. Y es que no es una masa solamente: son dos materiales cuidadosamente organizados. Por un lado, una masa de pan, no muy distinta de un pan de molde; por otro, mantequilla (o, si te has entregado al Lado Oscuro de la Fuerza, grasaza inconfesable diseñada por ordenador. No es coña: la exportación principal de la Estrella de la Muerte es esa bollería industrial). Estos dos materiales se disponen en un laminado: capas muy finas alternadas de uno y otro, para conseguir un efecto conjunto de expansión. Así, cuando el calor del horno empiece a producir la expansión de los gases internos del croissant, las finas láminas de mantequilla entre capa y capa de masa van a mantener a éstas separadas y móviles para que el conjunto crezca armónicamente con el resultado que queremos. Para conseguir este efecto acordeonístico de manera brillante, hay que procurar mantener todo lo posible la integridad de estas capas alternadas; cualquier ruptura en una de ellas pone a dos capas no consecutivas en contacto, con lo que se pegan y ese punto de unión impide que se separen bien. Una separación absoluta no es posible y tampoco es el objetivo real; una razonable separación es lo que queremos para poder encontrarnos con esa preciosidad al tirar del cuerno.

 

FACQs (Frequently Asked Croissant Questions):

 

  • Pero, el croissant ¿no es de hojaldre? Buena pregunta; el hojaldre propiamente dicho funciona exactamente igual, con la diferencia de que la masa de harina de éste no lleva levadura. Esto tiene dos consecuencias: que no hay que esperar para que crezca por efecto de la fermentación (qué bien) y que, para producir un efecto de expansión adecuado sin la ayuda de los gases producidos en la fermentación, es necesario obtener un laminado mucho más fino y numeroso (qué mal). El hojaldre propiamente dicho es, curiosamente, bastante más difícil técnicamente y además contiene una proporción de grasa mucho mayor que los croissants. Así que, de momento, ¡buenas noticias!
  • ¿Y mi culo? ¿No alcanzará el tamaño de un triceratops? Pues todo depende; el croissant tiene un porcentaje de grasa respecto de los hidratos de carbono totales de aproximadamente el 50%, lo que lo hace un bocado muy poco light; pero a lo mejor resulta sorprendente saber que un croissant de mantequilla tiene aproximadamente 325 kcal por cada 100 g (esta cuenta está hecha con estos croissants de Panarras.com), y 100 g de galletas tienen entre 420 y 500 kcal. Desde luego, entre cruasanes y galletas, si necesitas realmente ese aporte energético, ¡arrójate a las galletas! Sin embargo, puede que el problema sea limitar la ingesta de croissants a 100 g solamente...
  • ¿Es necesario esperar a la conjunción de Saturno con Marte y disponer de una cámara frigorífica para hacer croissants? No. Aunque la elaboración es delicada, si se hace tranquilamente todo saldrá bien. El objetivo es crear capas alternadas y continuas de masa y mantequilla, en las que no haya interrupciones que ponen en contacto capas no consecutivas. Si esto pasa, estas capas se pegan y el volumen final y ligereza del croissant se van a la porra. Lo que hace falta para conseguirlo es que la masa y la mantequilla tengan la misma plasticidad o capacidad de deformarse sin recuperar su forma. Esto se consigue con dos detalles:
    • Primero, vamos a formular una masa de pan que, fría, tiene aproximadamente la misma plasticidad que la mantequilla, lo que implica que su hidratación será moderada (y por eso se pegará poco, cosa beneficiosa). ¡Cuidado con las recetas que piden una masa con una hidratación superior al 65%! En ese terreno pantanoso, la masa puede ser demasiado blanda para la mantequilla y cada una irá por su lado al intentar laminarlas. O la temperatura de la mantequilla deba estar tan cerca del punto de fusión que nos encontremos laminando como Fittipaldis panarras.
    • Segundo, mantendremos masa y mantequilla a una temperatura fresca (en la que ambas tienen la misma plasticidad), refrigerando ambas en la nevera entre paso y paso de la manipulación. Nótese que el parámetro es la plasticidad: si la mantequilla está demasiado fría (como ocurre si metemos la masa en el congelador), se vuelve frágil y sus capas corren un riesgo apreciable de desgarrarse. Fresquete es la palabra; conviene recordar que los croissants como tales existen desde antes del uso generalizado del refrigerador y de la calefacción salvaje, y los panarras los hacían y bien buenos.
  • ¿Hay que ser tremendamente habilidoso para hacer croissants? No; sólo un poco. Lo que sí que conviene es haber blandido previamente un rodillo de amasar unas cuantas veces por lo menos; un conocimiento de las masas de pan y sobre todo de lo que significa de una forma práctica la extensibilidad, la elasticidad y el concepto de la relajación del gluten también vienen muy bien. Para esto, la mejor manera es hacer unas cuantas baguettes, puesto que con ellas se aprende fenomenal a manejar una masa con suavidad y delicadeza pero con firmeza y sin que se pegue: no en vano ambos productos suelen ir de la mano en las panaderías donde aún se hacen bien. ¡Buen baguettero, buen cruasantero! Y es muy importante mantener durante todo el proceso una actitud un poco quisquillosa con las dimensiones de la masa, vigilar que no se pegue, que las esquinas de la masa sean bien cuadradas y no redondas... pero no adelantemos acontecimientos.

 

1. Medida

 

En primer lugar, vamos a prestar atención a la masa de pan o détrempe en Francia. Os voy a presentar tres posibilidades, todas ellas excelentes, en grado creciente de complejidad de elaboración y de sabor. En todas ellas la hidratación está en el 60% de agua más el 5% de mantequilla. Estas cantidades, junto con el azúcar (un 10%) os van a proporcionar una masa con una buena extensibilidad pero no líquida; la textura será firme y muy cohesiva, y no será necesario utilizar más que cantidades de harina mínimas para evitar que se pegue. Si podéis elegir la harina, buscad una con una buena extensibilidad y no muy fuerte (W entre 150 y 200): candidatas fáciles de encontrar y precio inmejorable son la del Mercadona de paquete azul y, aún más dabuten, la T55 del Simply de paquete verde (sorprendente harina low-cost que hace unas baguettes muy decentes). ¡Ni se os ocurra emplear harina de fuerza! Vais a acabar con una masa casi imposible de estirar y con desgarros y sobre todo lágrimas por toda la masa. La cantidad de sal os puede sorprender, pero tiene en cuenta el hecho de que se considera que empleamos una buena cantidad de mantequilla sin sal para la laminación, y hay que poner algo más de sal para tenerla en cuenta.

 

  • Método directo: todo a la vez y ya está. Funciona tremendamente bien y quedan croissants particularmente crujientes por fuera, aunque si acaso un pelín menos sabrosos.

 

Método directo
Harina panificable Agua Leche Azúcar Mantequilla Sal Levadura seca instantánea
100% 30% 30% 10% 5% 2,40% 0,75%

 

  • Con poolish: el prefermento ideal para aumentar la extensibilidad de la masa, también le va a dar su puntete aromático y rico; es el prefermento tradicional para algunos de los mejores croissants del mundo. El porcentaje que te proponemos hace a esta masa pariente dulce del Pan Cotidiano de Panarras.com; si lo pruebas a hacer verás que tiene un balance equilibrado entre estructura y extensibilidad; el azúcar y la grasa adicionales en esta fórmula te llevarán un poco más hacia la extensibilidad y la suavidad, que es lo que necesitas. Aquí tienes información para ayudarte a prepararlo. La diferencia entre las proporciones de agua y leche con la fórmula anterior está para hacer más fácil la mezcla: toda el agua en el poolish, toda la leche en la masa final.

 

Croissants con poolish
Harina panificable Agua Leche Azúcar Mantequilla Sal Levadura seca instantánea
Poolish Resto Poolish 35% 10% 5% 2,40% 0,70%
25% 75% 25%

 

  • Con fermento natural: para los que sienten traicionar a su masa madre si no la usan en todos sus panes (a mí me pasa), se pueden hacer con levain y son ya la leche en términos de aroma y sabor: ¡el croissant de los más panarras! Simplemente, hay que asegurarse de que la empleas en un grado de desarrollo temprano, con poca acidez; un refresco cálido con no mucha multiplicación y unas tres horas te bastará. Cabe decir que se nota el añadido de fuerza por la presencia de ácidos: la masa tiende a tener más elasticidad y a rebotar más bajo la extensión con el rodillo que con las otras dos versiones, así que os recomiendo, si es la primera vez, aparcar la masa madre hasta tener confianza.

 

Croissants con levain
Harina panificable Agua Leche Azúcar Mantequilla Sal Levadura seca instantánea
Levain Resto Levain Resto 30% 10% 5% 2,40% 0,75%
12,5% 87,5% 12,5% 17,5%

 

A continuación, os detallo las cantidades con las que os saldrán 12 croissants; están en gramos y son las necesarias para que podáis utilizar las referencias de tamaños que tenéis en la sección del laminado y el formado de los croissants. Si queréis hacer más o menos, tendréis que adaptaros a las dimensiones de vuestra masa, para lo que no resulta mala idea mantener las proporciones de las dimensiones que os doy.

 

Método directo
Harina panificable Agua Leche Azúcar Mantequilla Sal Levadura seca instantánea
400 120 120 40 20 9,5 3
Croissants con poolish
Harina panificable Agua Leche Azúcar Mantequilla Sal Levadura seca instantánea
Poolish Resto Poolish 140 40 20 9,5 2,8
100 300 100
Croissants con levain
Harina panificable Agua Leche Azúcar Mantequilla Sal Levadura seca instantánea
Levain Resto Levain Resto 120 40 20 9,5 3
50 350 50 70

 

 

2. Mezclado y 3. Amasado, 4. Fermentación – desarrollo de la masa

 

Mezclar todos los ingredientes (considerando el prefermento, si lo hay como uno más), hasta obtener una masa homogénea; unos 2 - 3 minutos deben bastar. Hacer una bola lisa y dejar durante una hora aproximadamente en un recipiente engrasado, con tapa o tapado con un papel film; después, sacar, bolear suavemente y volver al recipiente o bol. Meter en la nevera y dejar en frío toda la noche o 12 horas.

 

Preparación del compuesto masa - mantequilla y laminación

 

Bloque de mantequilla

El porcentaje de mantequilla que vamos a emplear es redondo y sencillo: el 50%. Así, para la masa que vamos a trabajar como ejemplo serán 200 g. Lo que hay que hacer es transformar la mantequilla del paquete o tarro en una plancha cuadrada y de bordes rectos, y además conseguir que adquiera la plasticidad necesaria, sin calentarse mucho. El método casero que os proponemos es así:

  • Coloca un papel film de unos 60 cm de largo en la mesa de trabajo, y, con la mantequilla fría de la nevera, coloca trozos cuadrados de 1 cm de grosor más o menos formando un cuadrado un poco basto en el lado, como se ve en el dibujo. No tiene que quedar perfecto, pero procura que no queden agujeros en tu puzzle de mantequilla.

  • Dobla el papel film por la mitad, dejando margen alrededor del tocho de mantequilla por todos los lados, y tapa el plastón de mantequilla:

  • Ahora, trabájalo con el rodillo por encima del plástico en dirección a las esquinas, para aplanarlo y darle forma de cuadrado. Emplea una espátula grande, una paleta o algo recto de vez en cuando para retacar los bordes y dejarlos bien rectos: tienes que obtener un cuadrado de 17 x 17 cm (¡mídelo con una regla o un metro!). Dale vueltas de vez en cuando al plastón de mantequilla: con eso evitarás que te quede con un grosor no uniforme, pues uno siempre tiende a aplanar con el rodillo más lejos de uno que cerca. Bordes rectos, superficie plana, grosor uniforme y 17 x 17 son tus objetivos; en cuanto lo tengas, a la nevera a reposar. ¿Golpetazos de rodillo a la mantequilla? Son muy reconfortantes y yo lo hago un poco, pero tienen más mito que otra cosa; pregúntale a cualquiera que utilice una laminadora mecánica.

Englobe de la mantequilla en la masa

 

  • Aquí hay varios métodos: os voy a mostrar el que más me gusta para una masa pequeña y casera como la que estamos haciendo. Sacamos la masa de la nevera y la dejamos templar ligeramente mientras preparamos la mesa tamizando la mínima cantidad de harina posible y nuestro rodillo de amasar, que ha de ser - como tantas cosas, ejem - cuanto más largo y grande mejor. Un utensilio tremendamente útil es un cepillo para eliminar el exceso de harina de la masa; hay que evitar la tentación de retirar la harina con la mano: no se quita y de paso te cargas la masa. Colocar la masa, parte lisa de la bola hacia abajo, y estirarla con mucha suavidad hasta formar un cuadrado de 24 x 24 cm (en el dibujo se ve que la semi-diagonal mide 17 cm: lo mismo que el plastón de mantequilla). La dirección de actuación del rodillo ha de ser hacia las esquinas del cuadrado - esto te ayudará a evitar a estirar la masa en redondo - , y hay que, de nuevo, preocuparse de que los bordes sean razonablemente rectos, aunque justo ahora esto no es tan crítico. Pero es mejor acostumbrarse ya al rollito quisquilloso que te llevará al gran croissant... ¿te has acordado de verificar constantemente que la masa no se pega a la mesa? ¡Hazlo ahora! ¡Y una vez cada minuto como mínimo!

  • Ahora, estira con el rodillo las esquinas, como en el dibujo, sin miedo y hasta el doble de su longitud tranquilamente. Deja el cuadrado diagonal central sin extender con el rodillo: ve a la nevera a por la plancha de mantequilla y asegúrate de que su dimensión es correcta; si es necesario, corrígela con un poco de rodillo, despégala del papel film y colócala justo encima. Dobla los cuatro faldones bien prietos y estirados encima de la mantequilla y cierra el paquete con unos cuantos golpecitos suaves y homogéneos del rodillo. ¡Comprueba siempre que no se pega a la mesa!

 

Laminación

 

Ahora, el proceso crucial de la elaboración de los croissants comienza: vamos a laminar la masa a base de extenderla y plegarla sobre sí misma repetidas veces. El número óptimo de capas y por lo tanto su espesor depende de la proporción entre la masa y la mantequilla: en el hojaldre, con un 100% de mantequilla en proporción a la harina, se dan 5 ó 6 pliegues simples; en el croissant, con un 50%, es mucho más fácil: sólo daremos 3 pliegues simples, para obtener una masa con 27 capas alternadas de masa y mantequilla. Existe la posibilidad de dar pliegues dobles, más contundentes, pero para el panarra casero representan un esfuerzo más extremo de extensión de la masa y un lío en general, con lo que nos hemos quedado con el pliegue simple, en tres o de carta.

 

  • Deja descansar un momento a la masa y casi enseguida puedes comenzar a extenderla hasta un tamaño de 60 x 20 cm. Acuérdate de emplear el rodillo en las esquinas en un ángulo de 45º para mantener los lados rectos, y corrígelos todo lo que puedas, levantando la masa por los extremos y agitándola muy suavemente como si fuese una manta, para relajarla y ajustar bien su forma. Recuerda: ser quisquilloso trae ventajas al final, y todavía queda mucho que plegar!

  • Para realizar el doblez, llevar un lado a los 2/3 (40 cm) de la lámina de masa y plegar el otro extremo sobre él, como el papel en una carta. Hay que asegurarse que la masa queda perfectamente doblada, a tope y recta, y hay quien prefiere perder un poco de masa y recorta los extremos para que queden perfectamente rectos. Este paso hay que hacerlo con cuidado, despacito, retirando previamente cualquier rastro de harina y pasándoselo uno bien (garantizado que sale mejor). Después, enharinar bien la masa plegada y guardar en la nevera bien envuelta en papel film enharinado (esta harina se puede reciclar constantemente según la vamos limpiando con el cepillo en cada paso). Dejar 1 hora para que las temperaturas de masa y mantequilla bajen y se igualen y el gluten se relaje todo lo posible, y repetir el proceso de estiramiento hasta un tamaño de 60 x 20 cm y pliegue una segunda y una tercera vez, siempre con la hora de descanso entre pliegues, observando la regla de la imagen de la derecha a continuación, esto es, dejando siempre los lados donde se ven los dobleces como lados cortos (así la masa se estira primero en una dirección y luego en la perpendicular, y no sometemos al gluten a un trabajo abusivo en una única dirección). Después del último plegado, dejar descansar la masa en la nevera por lo menos una hora más, o mejor 2. Aquí se puede contemplar la posibilidad de retardar la masa toda la noche, y continuar a la mañana siguiente para poder desayunar croissants recién hechos (a media mañana); es importante enfriar muy deprisa la masa para que no fermente demasiado, para lo que se puede meter 30 minutos previamente en el congelador, y luego subirla a la parte más fría de la nevera.

Estirado final y 5. División y Formado de los croissants

 

  • Después del reposo, estirar la masa una última vez hasta un rectángulo de las dimensiones de la figura siguiente, donde también se puede ver la pauta necesaria para el corte de los triángulos de los que saldrán los croissants. Se puede cortar la masa con un cuchillo o una rasqueta grandes, pero siempre sin deslizar: hay que oprimir sin deslizamiento para no estropear los cortes; aquí de nuevo el purista recortará los dos extremos cortos para tener un corte limpio y sin dobleces. Para hacer pain au chocolat se cortan rectángulos; se puede hacer 6 croissants y 6 pain au chocolat, o la proporción que se quiera (yo soy sólo de croissants; a veces hago 2 pains au chocolat para la turba enfurecida).

 

 

  • Dejar un momento que los triángulos se relajen después de cortarlos y estirarlos un poco más aún. Hay dos métodos: con la mano en alto, en el que se coge suavemente por la base cortita del triángulo y se estiran suave y pacientemente, o con el rodillo, que funciona bastante bien: para ello, hay que pegarle tres pasadas suaves en la dirección de las flechas del primer dibujo a continuación, y de paso aprovechar para corregir la pequeña asimetría del patrón de corte que hemos elegido (si os fijáis, salen triángulos rectángulos, pero es muy fácil dejarlos isósceles en este paso del estiramiento). Para que el croissant quede con forma de croissant y con sus pinzas, parte fundamental del disfrute posterior, y no recto que es un amaneramiento extraño y moderno propio de la era digital y las autopistas de la información, hay que practicar ese pequeño corte (un centímetro basta) para abrir bien la base. Después, enrollar como en el segundo dibujo y continuar hacia la punta manteniendo suavemente la tensión a lo largo de todo el trayecto; si te ha salido bien, tendrás los 7 escaloncitos del dibujo a la derecha. Mete bien la punta de la masa debajo del croissant y pásalo a un papel de horno en una bandeja, con espacio por todos los lados: ¡ahora te parece pequeño, pero luego crecerá mucho!

Para una bandeja de horno estándar, de 40 x 30, te recomiendo 6 croissants por bandeja. Lo mejor es dejarles buen espacio y así no hay ningún problema; pero, si te ves en un aprieto, no intentes meter más de 8; se tocarán entre sí al crecer en el horno y te quedarán más feos.

 

6. Fermentación – subida

 

Píntalos con huevo batido y móntate un chiringuito con una bolsa de plástico por encima de la bandeja para que no se sequen. Ahora han de fermentar: a los panaderos les gusta meterles prisa y lo hacen en hora y media a temperaturas de 26º C, pero eso está un poco demasiado cerca del punto de fusión de la mantequilla, así que si quieres estar más tranquilo, déjalos a la temperatura de tu cocina (no muy fría) durante unas 2 horas, o hasta que estén con un aspecto gordinflas, muy tiernos y como un 50% más grandes. Es difícil sobrefermentarlos, así que tómatelo con calma y ve salivando que pronto van a estar...

 

7. Horneado

 

De lo más fácil: 20 minutos a 210º C, dándole la vuelta a la bandeja a los 10. Si tienes un horno de convección, utilízala a unos 180º C, el mismo tiempo; el resultado es todavía mejor y puedes hacer perfectamente dos bandejas a la vez. Si todo ha ido bien, es el momento de disfrutar de la victoria contra los turcos de nuevo: si apenas unas gotitas de grasa asoman de los croissants al principio de la cocción y prácticamente se reabsorben al final es MUY buena señal. Si, por el contrario, una piscina de mantequilla derretida lo inunda todo, es que la laminación no ha ido bien y vas a tener unos bollitos poco acruasantados y algo densos (pero comestibles; la próxima vez saldrá mejor!). Hacer croissants perfectos no es nada fácil a la primera y la práctica es fundamental; en previsión de este chorreo de mantequilla, te recomiendo emplear siempre bandejas de horno con reborde o tu horno quemará toda la mantequilla que caiga abajo con la consiguiente humareda.

 

8. Enfriado y conservación

 

¡Es importante esperar a que estén templaditos! Su estructura interna es muy débil al principio y es un terrible pecado, con lo que ha costado conseguirla, aplastujarla en caliente cual otomano agresivo. Rellenos de cosas saladas ricas también están deliciosos y, si ha pasado mucho rato o al día siguiente (y hasta 2, sobre todo la versión de masa madre), se pueden recalentar un poquito en el horno para que vuelvan a estar perfectamente crujientes. ¡Ahora es cuando el multimillonario de la introducción de este artículo llora! Porque realmente tus croissants pueden ser algo único y exclusivo, un pedacito de felicidad en un mundo duro. Pero, como los vieneses en pleno asedio de su ciudad, nosotros nos vamos a permitir este lujazo absoluto porque nos lo hemos merecido de sobra resistiendo la chunguez imperante y el mal rollo. ¡Más cruasán y menos chorradas, amigos!

 

Leer 5963 veces Modificado por última vez en Martes, 01 Enero 2013 09:48
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  • Hola Raúl, es un poco raro. Escríbenos por e-mail a chef@panarras.com y nos cuentas el problema, y si no puedes crear un usuario, te lo creamos nosotros con los datos que nos digas. Un saludo!

  • Hola de nuevo !
    Presento mi informe después del primer intento (fallido), a la espera de alguna buena recomendación (seguro que todas lo son).
    He seguido las indicaciones a pies juntillas, como un niño formal: ingredientes, primera masa en forma de bola, boleado suave y 12h de frío. Plastón de mantequilla modelado con escuadra y cartabón. Idem con la masa. El sobre, precioso.
    Las primera vuelta sencilla supongo que bien porque tiene la forma deseada y se desprende la sábana de la mesa. Por si acaso, varias horas de frigo entre vuelta y vuelta. La segunda también parece satisfactoria. De hecho, es la masa que mejor me ha quedo hasta ahora y la mantequilla no se escapa. Con la 3º, aparecen las primeras dudas porque la mantequilla se aprecia a través de la masa en forma de grumos que al amasar tienden a traspasar la masa para escaparse. Por si acaso, de nuevo al frigo...
    Y aquí se me desmadra todo: estiro la masa y de repende, la masa pierde esa tensión y empieza a agarrarse a la mesa como una lapa. En los intentos de levantarla (suavemente), se va descomponiendo quedándose los pegotes en la mesa. Trato de parchearlo con pizquitas de harina en las zonas "delicadas" y en el rodillo. Pero pinta mal...
    Tras cortar los triángulos no hay manera de levantarlos de la mesa porque se han "derretido". A partir de ahí, desanimado, no hay quien estire los triángulos (o los amase con el rodillo) porque han perdido las cualidades plásticas. Al darles forma, aparecen unos churro-croissanes.
    Por si acaso, prosigo con el pincelado de agua azucarada y espero. En 90min aprox, se han hinchado pero están blandíiiiiiiiitos y cualquier presión con el dedo los deforma. Y nada más de momento porque es chasco no me permite pasar la noche en vela mirando cómo evolucionan. Mañana les hornearé y a ver a qué saben. Preveo que de láminas hojaldradas, nada y que se habrán "amazacotado".
    La solución, mañana.

  • He aquí la solución final:

    Esta mañana estaban los croissans en la bandeja donde se quedaron anoche (hace un rato), ABSOLUTAMENTE PLANOS. Lógicamente, al deshincharse han contactado unos ocn otros; vaya, com ocuando vemos una paloma sobre la que ha ccirculado el bus ...
    Ya puesto, se seguido con el horneado, y el resultado ha sido una masa con cierto de sabor y nada más. Lo del aplanamiento me ha acabado de matar, es lo último que esperaba y, en mis vanos intentos, nunca me había pasado.
    Snif, snif

  • En respuesta a: raul Permalink

    Hola Raúl!

    ¡Vaya catástrofe que nos cuentas! La práctica es fundamental con los croissants, yo he hecho muchas veces y siempre hay cosas que me salen bien, otras regular y alguna mal. NINGUNA receta de croissants que merezca la pena es para principiantes, y el control del rodillo y saber cuánto darle y cómo sólo se consiguen a base de hacer, hacer y hacer. Por mucho que yo escriba que "la masa y la mantequilla tienen que tener la misma plasticidad" ¿eso qué significa para ti? Esta receta no requiere sólo de seguir los pasos, sino de - con bastante esfuerzo - ir cogiéndole el truco. Lo que te ha pasado con la mantequilla y el pegado de la masa es normal la primera vez: realmente, hay que ir muy fino, el lugar de trabajo ha de ser fresco y hay que trabajar la masa con suavidad y firmeza, y comprobar constantemente que no se pega.

    Me ha sorprendido un poco cuando mencionas el "pincelado de agua azucarada", pues en ningún momento se dice nada parecido en la receta! Pero si a ti te gusta, como tú quieras! Lo bueno del pan en casa es que uno es su propio amo ;) Tampoco acabo de entender por qué han estado toda la noche esperando si las dos horas de fermentación ya habían pasado; ¿los has guardado en la nevera? Esto no lo pone en la receta tampoco y te ha asegurado una sobrefermentación total. Si los has dejado fuera, ya ni te cuento.

    Si tienes ganas ¡ánimo Raúl! Sigue intentándolo, busca más recetas, hazte una idea global de todas las técnicas involucradas y lo que significan, mira videos, practica mucho y lo conseguirás. Un saludo!

  • En respuesta a: ChefPanarra Permalink

    Hola ChefPanarra !!!!!!

    Sí, es un poco deprimente. Conste que no me desanimo, eh?. Mientras encuentro ese punto el problema más importante es deshacerme de las "pruebas" antes de que llegue el "¿otra vez has hecho esas porquerías?", jajajaja.
    Desde luego que tiene que haber algún truco de esos que sólo se aprenden viéndolo porque los expertos lo usáis sin ser conscientes de ello.
    Sí tengo claro que el problema básico es la temperatura. Hay un punto crítico que disuelve la masa irremediablemente y está claro que no sé identificarlo ni mucho menos corregirlo. Por cierto, puedo comprobar que no se pegue, pero ¿cómo se actúa en ese caso?
    También aciertas en lo del rodillo porque en algún vídeo he visto que un corte transversal a la masa tras la vuelta simple se aprecian las capas de masa/mantequilla/masa, cosa que no veo en las mías aunque el "paquete" sea bonito y muy regular.
    Lo del pincelado vino porque en la prueba anterior usé una receta que no incluía azúcar y el resultado era insípido. Tenía claro que no iban a salir pero pensé que al menos podría dar un mordisco a algo que supiera bien. Por otra parte es muy típico en casi todas las recetas que eh ido probando y, sobre todo, lo usan en Artepán (mis favoritos).
    Lo de la espera se justifica porque llevo unos días durmiendo muy pocas horas y ya estaba reventado. En el momento en que lo aparqué había terminado de volcar otra masa (de pan) en un banetón y pensé que el frigorífico sería mi aliado (como otras veces). También he pensado en una sobrefermentación, y eso que había leído que era imposible con los croissans.

    Me tiene tan mosca,y es tan gratificante el ánimo de los expertos .... que me pongo a intentarlo otra vez !
    Buenas noches y un abrazo a todos !

  • En respuesta a: ChefPanarra Permalink

    De nuevo por aquí con un par de dudas (ya siento ser tan pesado, digo perseverante)

    Hace media hora hice la nueva masa aunque como precaución he reducido a la mitad todos los componentes. Al fin y al cabo en este momento busco llegar la luz y no la producción. He usado Haricaman Fuerza (antes usé 70% ecológica fuerza + 30% ecológica media). También he sustituido la MM (que me perdone por la afrenta) en favor de 9gr de levadura fresca que me habían sobrado de otra cosa. Por último, he preparado la lámina de mantequilla (12x12cm).
    En un rato bolearé suavemente antes de confiar mi masa al frigo (12horas) y desmayarme (digo dormir).
    La pregunta es:
    ¿hasta qué punto esas 12 h son exactas?. ¿se refiere a un mínimo de 12? ¿A un máximo de 12?
    Cuando comience las vueltas, ¿esa hora intermedia en frigo vuelve a ser exacta, mínima, máxima?
    Es que no quiero una nueva sobrefermentación, y cumplir fielmente con los horarios supone poco menos que la esclavitud (amén de impedir la necesaria discreción de cara a la paz familiar, jejeje).
    Mil gracias de nuevo y prometo no dar más guerra ... hasta mañana.

    de Vitoria, Álava, Spain
  • En respuesta a: raul Permalink

    No te desanimes Raul! Seguro que acaban saliendo! Tú sigue a saco que, aunque son difíciles, el esfuerzo al final merece la pena y estos croissants están buenísimos!

  • En respuesta a: Nyascapanes Permalink

    Gracias Nyascapanes !!
    Eso espero porque a pesar del sueño me pongo con ello en cuanto acabe de responderte !!! Además estoy contento porque a pesar del desenlace, he llegado más lejos que nunca. O eso me transmitía mi preciosa masa antes de deshincharse. Y paciencia y constancia será lo único que me sobre !!
    Buenas noches y sueños con miga!!

  • En respuesta a: raul Permalink

    Hola Raúl, te he respondido a través del foro: Tu texto a enlazar Es un medio mucho más adecuado para ayudarte con tus dudas. Un saludo!

  • En respuesta a: raul Permalink

    Raul, he vuelto a leer tus mensajes y me he dado cuenta de que has usado harina de fuerza... quizá está ahí el problema. En la receta dice explícitamente:

    "¡Ni se os ocurra emplear harina de fuerza! Vais a acabar con una masa casi imposible de estirar y con desgarros y sobre todo lágrimas por toda la masa"

    Prueba con una harina más adecuada y seguro que algo mejora la cosa. ¡Ánimo! ;)

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Hola Sarafly, gracias a ti. Efectivamente, en esta hogaza todo es harina T80, salvo quizás los 10 gr...

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