Panarras at the Tartine Bakery Destacado

Escrito por  Miércoles, 03 Octubre 2012 15:55
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La afición por el pan no conoce fronteras, y en nuestro afán de encontrar los mejores panes del planeta y compartir nuestra experiencia con vosotros, hemos cogido un vuelo a San Francisco para probar de primera mano el trabajo de uno de los panaderos más famosos del globo, Chad Robertson, en su propia panadería-café, la Tartine Bakery de San Francisco. Aquí se elabora un pan extraordinario, un San Francisco Sourdough verdaderamente especial, que ha cautivado la imaginación de panarras caseros y profesionales en todo el mundo.

 

 

 

El trabajo que ha llevado Chad a lo largo de los años en pro del buen pan ha sido ejemplar. Después de estudiar en una escuela de cocina de NY dedicó varios años de su vida a aprender de grandes panaderos. Primero de Richard Bourdon en Massachusetts y después de dos panaderías francesas especializadas en la elaboración tradicional del pan, sacrificó lo que podría haber sido un beneficio rápido y fácil al principio de su carrera a cambio de buscar la excelencia. Como en un buen pan, esta paciencia y dedicación junto con mucho trabajo dio sus frutos. La pequeña panadería de sus primeros años tuvo mucho éxito y le permitió adquirir junto con su mujer Elisabeth Prueit, una gran pastelera, un bonito local en una de las zonas de moda de San Francisco. Además ha escrito un magnífico libro sobre panadería y, según nos comentó, está escribiendo un segundo.

 

 

Como podéis imaginar nuestras expectativas eran muy altas cuando entramos en su local y sin duda salimos de allí más que satisfechos. Llegamos a Tartine Bakery a la hora de comer, y confieso que me extrañó que la delgada chica rubia que había en la mesita delante de la puerta se hubiese pedido tres sandwiches para comer. ¡Iluso de mí! Nada de tres sandwiches; Chad no se andaba con chiquitas. Era un anticipo de los descomunales sandwiches rellenos de pavo, prosciutto o pastrami, acompañados de diferentes quesos, que probaríamos en seguida. Las salsas (¡of course, we are in America!) de pesto, mostaza y olivas completaban ese homenaje al entrepan. La madre de todos los emparedados. El Ferrari de los bocatas. Por unos $14 por barba saldríamos de allí rodando.

 

 

Los sandwiches eran muy especiales. Los ingredientes del relleno -de calidad, nada de salvar la papeleta- rebosaban entre los fantásticos panes, tostados con mucho cariño y con un buen toque de mantequilla. El pan era espectacular y las salsas redondeaban el sabor perfectamente. Si tuviera que buscarle un "pero" diría que con la salsa de mostaza francesa te encontrabas de vez en cuando pequeñas bombas picantes que te humedecían los ojos y te sacaban la sonrisa. Nada grave. Ideal para los que les guste ese toque calentito.

 

 

De entre los sandwiches que probamos, el de prosciuto y provolone con salsa pesto era, como dicen por allí, "breathtaking". Simplemente espectacular. Después de la bacanal de sandwiches llegaba el momento de los postres. Desgraciadamente no nos habíamos dejado ningún hueco, por eso sólo pedimos tres. Tenían una pinta demasiado buena para no hacer el esfuerzo. Tartaleta de limón, de queso y crumble de manzana. La guinda perfecta.

 

 

A la mañana siguiente en el hotel teníamos el desayuno incluido en el precio de la habitación y, sin embargo cuando despertamos, un cruce de miradas fue suficiente para saber que no desayunaríamos allí. Teníamos que probar los croissants de Chad. El croissant normal estaba muy muy bueno pero el que realmente nos dejó con la boca abierta fue el "frangipane", relleno de almendras. De cine. Para completar el desayuno, una gran cookie de chocolate y un "bread pudding" con melocotón cerraron el círculo. Había merecido la pena el viaje.

 

 

Después del desayuno tuvimos la suerte de coincidir con Chad, que nos firmó su libro y un par de tarjetas. Estuvo un rato charlando con nosotros a pesar de estar hasta arriba de trabajo. Encantador.

 

 

En resumen: un sitio para no perderse. Un ejemplo del triunfo de la calidad, la paciencia y la profesionalidad sobre las prisas y el afán de negocio que nos invaden día a día. El lugar donde dia a dia se elabora uno de los panes más extraordinarios y excitantes del planeta. Tartine Bakery. Buen trabajo, Chad, y muchas gracias.

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 27 Noviembre 2013 12:44
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