Finalmente, el pan que hemos hecho en casa, recién salido del horno, aún no está acabado; según se enfría, los procesos de transformación que se dan en su interior continúan hasta finalizar el pan. Este enfriamiento debe hacerse casi siempre permitiendo que el aire circule alrededor de todo el pan, para que no se condense la humedad que sale del pan caliente y se ablande la corteza.
Durante los días siguientes, y según el pan va envejeciendo, seguirá dando satisfacción al panadero y a los que le rodean; ‘no hay pan duro’ es un dicho que, en casa del panarra avezado, cobra un gran significado en forma de tostadas, sopas, empanados y un sinfín de preparaciones. Un gran pan se acaba, pero pronto habrá otro que es amasado y empieza ya a fermentar...
Comentarios