Mezclar los ingredientes es sólo el comienzo: lo que comienza siendo un amasijo de harina y agua sin estructura va a convertirse, gracias al amasado, en una auténtica masa de pan, con su elasticidad, su suave superficie y un brillo muy prometedor. La tipología de las masas es muy variada (las hay secas como la plastilina y las hay húmedas como un papilla), con lo que cada una tendrá las técnicas correspondientes que permitan realizar el amasado de la forma más adecuada. ¿Estás listo para pringarte? ¡Pues adelante y a meter las manos en la masa!
Una técnica muy sencilla, tremendamente eficaz y fundamental para el panadero casero que no tiene una amasadora mecánica son los pliegues. Con ellos, generaremos fuerza y desarrollo en una masa y ahorraremos tiempo y esfuerzo en el amasado. Además, el poder realizar un amasado poco agresivo (en el fondo, todo amasado a mano es muy poco agresivo puesto que no es posible aplicar a la masa la potencia mecánica que le aplica una máquina) trata mejor a la masa y ayuda a preservar sus compuestos más delicados, que proporcionan a la miga su aroma y color.
O una breve explicación de las tres formas de amasar involucrando la fuerza, la inteligencia y la técnica.
En Panarras.com creemos en la utilización de todos los recursos de que puedas disponer en los confines de tu cocina. Por supuesto, ello incluye el empleo de amasadoras mecánicas tan fantásticas como la KitchenAid™, la Kenwood™ y otros aparatos acabados en ™. Son fabulosas, glamourosas y mucho más: son realmente insustituibles a partir de ciertas cantidades de masa. Pero, a menos que sea para producir más de 5 kilos, es perfectamente posible amasar manualmente, con tres ventajas evidentes:
Ruleski nos trae unos brioches con su respectiva explicación para que los puedas hacer tú mismo, además d
Luislismo lo ha hecho otra vez. Se ha puesto con su masa madre y lo ha clavado de nuevo. Este pan con frutas
El macarilla de AlexMR nos ha dejado en las Colaboraciones del foro una pedazo de receta de pizza con la que